Si tuviera en mis manos hacerlo, llamaría a la totalidad de los concejales a responder por los platos rotos. El Concejo es una corporación integral, donde no solo las malas acciones determinan detrimento para la ciudad; también la omisión y el silencio.
Prueba patente de lo que he venido aseverando en este espacio, un buen número de concejales, muchos de ellos con aspiraciones reeleccionistas, por acción u omisión, son cómplices del desastre que vive Bogotá por cuenta del llamado carrusel de la contratación, en la medida en que el control político que corresponde al Concejo no operó en algo tan grave. Si bien estos ciudadanos no han sido vencidos en juicio, es clara la responsabilidad política que le atañe a todo el Cabildo en pleno.
Ante el llamado de la Fiscalía a varios concejales a declarar en el caso del famoso carrusel, son muchos los que se declaran públicamente sorprendidos, e incluso alguno de ellos declara que fue él quien destapó la olla podrida, noticia nueva para quienes creíamos que fueron Petro y Galán.
Que los llamados a declarar tomen ahora la bandera de la persecución política es de Perogrullo por cuanto entre los investigados hay una clara representación multipartidista, lo que indicaría que se trataría de una persecución a todos los partidos. Conozco la rectitud de la Fiscal Viviane Morales y veo que los implicados están tratando de pescar en río revuelto. Lo que en realidad hay allí es un viejo vicio enquistado en la clase política tradicional y un Concejo que resultó inferior a las circunstancias. Así de claro.
Es por todo esto que Sentido Común concibe la Política como un gobierno del territorio con una visión social, técnica, gerencial y administrativa, por encima de la política partidista menor, que demostradamente contamina y corrompe todo. Una cosa son las ideas políticas de fondo, que definen tendencias sociales y económicas, y otra cosa es la burda repartición del poder (burocracia y contratos) por presiones personales que nada tienen que ver con una ideología.
Necesitamos una ciudad que marche al ritmo de una Administración imparcial con visión de largo plazo, que respete y acate el Plan de Ordenamiento Territorial, que dé continuidad a políticas exitosas de pasadas administraciones, a la vez que desarrolle planes propios y permita que futuros alcaldes, sin importar su origen político, retomen lo mejor de su legado, para beneficio de los ciudadanos, el verdadero objetivo del gobierno de la ciudad.
GUILLERMO MEJÍA CORREACandidato al Concejo de Bogotá | 2012-2015
L-18 (Partido Liberal)

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